Delilah

Todo tiene una explicación.

Cada vez que he hecho daño,
que he sido infiel o que he incumplido mis promesas.
Cada vez que he vivido demasiado deprisa
y he convertido en polvo las ilusiones ajenas.
Cada vez que he dejado tierra quemada a mi paso
lo he hecho - siempre - por un solo motivo:
El miedo a no tener ningún sobresalto más
en la calma que otorga la estúpida rutina.
Soy de ese tipo de personas
que no hallan sosiego en la piel de la costumbre,
no soy amigo de los contratos donde se esconde la desgana,
no sé conducir por los carriles de la monotonía.
Mis semanas necesitan -a veces- una herida,
algún golpe en la línea de flotación.
De este extraño modo me equilibro.
Nunca me gustaron los abrazos rutinarios,
el sexo cansado de los mayores,
los caminos andados.
Así que por favor, te lo pido por favor,
alguna vez no te portes,
sé muy puta,
haz como que no me quieres, 
solo por un rato,
y ya verás
lo mucho

que yo vuelvo a quererte.


MARWAN.

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